Responsabilidades del árbitro de fútbol

El árbitro es la persona más importante en cada partido. No hay ningún deporte que no requiera un árbitro, por lo tanto ningún partido o competición se puede desarrollar sin la participación de un árbitro. En cada deporte se han establecido las reglas oportunas para el desarrollo del juego y deben de ser aplicadas por el árbitro. El fútbol debe el éxito de cada partido al árbitro. El deber del árbitro en cada deporte no varía mucho. En el fútbol, el árbitro tiene también propias funciones.
La función primordial de un árbitro de fútbol es aplicar las reglas de juego de forma justa. El árbitro también es el responsable de la notificación de incidentes antes, durante y después de los partidos, incluyendo las acciones disciplinarias obligatorias aplicadas a los jugadores por las autoridades del equipo. El árbitro también asume la responsabilidad de cronometrador. Por una razón justificada, el árbitro podrá aplazar o suspender, terminar y o detener cualquier partido. Infracción o violación de las leyes es una razón válida para tomar esta decisión.

Interferencia externa es también una razón para que el árbitro cancele, termine o suspenda partido si lo considera necesario. El árbitro puede tomar decisiones respecto a las infracciones cometidas por los jugadores durante el juego y sancionarles si así lo cree necesario, por lo tanto siempre hay que estar atentos al sonido del silbato del árbitro. Es también una atribución de los árbitros el expulsar a los aficionados del estadio por mala conducta o actos vandálicos. El terreno de juego es territorio del árbitro, y es por eso que tiene autoridad para expulsar fuera del mismo a cualquier persona no autorizada o incluso a jugadores que entren en el campo sin autorización del árbitro.
Además de ser el responsable de sancionar a los infractores de las normas de juego, el árbitro es también el responsable de la inspección de las normas del equipo. Ante todo, la decisión del árbitro es que prevalece.
Los deberes del árbitro de fútbol son mayores que los de los jugadores, si bien es cierto que el árbitro no es un jugador en sí. A parte conseguir ventaja sobre el oponente para ganar el partido, cualquier jugador del equipo debe respetar las decisiones del árbitro.